Julio 2025 · 5 min de lectura

Tus pensamientos ya no son tuyos

Esa opinion que formaste esta mañana? No la formaste tu.

Piensa en algo que quieras ahora mismo. No comida ni agua. Algo que hayas decidido querer. Un producto. Una experiencia. Una posicion política.

¿Ahora preguntate: como llegó ese deseo ahí?

La historia estandar es que tu lo formaste. Observaste el mundo, reuniste información, sopesaste tus opciones y llegaste a una preferencia. Tu preferencia. Tuya.

Creo qué esa historia es cada vez más falsa. No completamente falsa, pero lo suficientemente falsa como para importar. Porque ahora vivimos en un entorno específicamente disenado para fabricar nuestros deseos antes de que notemos qué estan siendo fabricados.

La manera antigua

La publicidad siempre ha intentado influir en lo que la gente quiere. Esto no es nuevo. Lo nuevo es la precisión.

En los años 50, los publicistas podían poner una valla en una autopista y esperar que la gente correcta la viera. Podian pasar un anuncio de television durante un programa popular y cruzar los dedos. La segmentacion era tosca. Lanzaban mensajes a poblaciones esperando que algunos se pegaran.

El sistema actual es diferente en naturaleza, no solo en grado. El algoritmo no publicita a poblaciones. Te publicita a ti. A la versión de ti que existe a las 11:47 PM cuándo estás cansado y emocionalmente vulnerable. A la versión de ti que acaba de leer una noticia sobre incertidumbre económica. A la versión de ti que hizo una pausa, 0.3 segundos más de lo habitual, en una foto de alguien viviendo una vida que deseas. El perfilado es más preciso de lo que crees.

Esto ya no es publicidad. Es ingenieria del deseo.

El bucle de retroalimentacion

Esto es lo qué hace diferente a la vieja manipulacion. El sistema aprende.

Cada vez qué haces clic, scrolleas, pausas o rebotas, le estás diciendo al algoritmo que funciona contigo. Que dispara tu atención. Que te hace ansioso, envidioso o esperanzado. El algoritmo no sabe por qué funcionan estos disparadores. No lo necesita. Solo sabe que mostrarte cierto contenido en ciertos contextos cambia tu comportamiento de maneras predecibles.

Y luego hace más de eso.

El resultado es un sistema que mejora en influenciarte, específicamente a ti, cada dia. Tu motor de manipulacion personal, entrenado con años de tus propios datos de comportamiento, refinado continuamente. Vale la pena entender la mecánica.

Quiero saber más sobre el deseo programable

No lo sientes

Lo extraño es que los deseos fabricados se sienten exactamente cómo los autenticos. Cuando quiero algo, no experimento ese querer como viniendo de fuera de mi. Lo experimento como yo queriendo.

Este es el truco. El sistema no te hace hacer cosas contra tu voluntad. Cambia tu voluntad. Para cuando sientes el deseo, ya es tuyo. La manipulacion ocurrió rio arriba, en la eleccion de que información te llegó, en que orden, en que contexto emocional.

Un estudio de 2014 mostro que Facebook podia hacer que los usuarios se sintieran más felices o más tristes simplemente ajustando la valencia emocional de las publicaciones en sus feeds. Los usuarios no tenían idea de qué esto estaba pasando. Simplemente se sentían diferentes ese dia. Su estado de animo se sentia como su estado de animo.

Escala eso. ¿Qué pasa con tus creencias? Tus miedos? Tu sentido de lo qué es normal, posible, deseable?

El caso político

Cambridge Analytica recibió mucha atención, y luego todos lo olvidamos. Pero la infraestructura no desaparecio. La capacidad de perfilar votantes psicometricamente y atacarlos con mensajes emocionalmente calibrados existe. Las empresas la usan. Las campañas la usan. Lo que realmente hicieron fue peor que los titulares.

¿Aquí esta mi pensamiento incómodo: si tus opiniones politicas fueran sistemáticamente moldeadas por un sistema de segmentacion optimizado para pulsar tus botones psicologicos específicos, lo sabrias? Podrias saberlo? O esas opiniones simplemente se sentirian como conclusiones a las que llegaste a través de la razón?

No creó que lo sepamos. No creó que podamos saberlo. No con certeza. La manipulacion opera por debajo del nivel donde tenemos acceso introspectivo a nuestros propios procesos.

La pregunta incómoda

Nos gusta creer en un yo que existe antes de sus influencias. Un nucleo "tu" que recibe información y decide que pensar, independiente de como esa información fue seleccionada y presentada.

¿Pero que si no hay tal nucleo? Que si el yo es, en gran medida, construido por su entorno informacional? Que si quien eres es en gran parte una función de lo que te han mostrado?

Creo qué esto esta más cerca de la verdad que el yo autonomo que imaginamos. Y si es así, entonces controlar el entorno informacional de alguien es, en un sentido significativo, controlarlo.

No de manera conspirativa. No una cabala en una habitacion tomando decisiones. Peor, en realidad: un sistema emergente donde millones de algoritmos de optimizacion estan todos compitiendo para capturar atención y moldear comportamiento, sin nadie a cargo y sin plan maestro. Solo evolución. Las cosas que funcionan se propagan. Las que no, mueren. Lo que funciona, resulta, es lo que captura y retiene la atención humana, independientemente de si eso es bueno para los humanos.


Empece este ensayo pidiendote que pensaras en algo que quieres. ¿Lo término pidiendote que te preguntes: de donde vino ese querer? Lo elegiste? Lo ensamblaste a partir de experiencia cruda a través de razón pura?

¿O algo más lo puso ahí, tan suavemente que no lo notaste, tan precisamente que jurarias que siempre fue tuyo?

Escrito por

Javier del Puerto

Fundador, Kwalia

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